¿Funcionan los nuevos ambientes de aprendizaje de forma distinta?
El aprendizaje comienza en el vientre materno, de eso no hay duda, por el contrario, existe suficiente evidencia que lo avala, hay estudios que aseguran los cambios en el ritmo cardiaco de fetos estudiados pueden deberse a respuestas de procesamiento auditivo central para discriminar diversas lenguas ( (Minai, U., Gustafson, K., Fiorentino, R., Jongman, A., & Sereno, J., 2017); y considero evidente el hecho de que el hombre aprende desde su aparición en la faz de la tierra. Entonces los ambientes de aprendizaje no se circunscriben a un momento en la historia, una revolución (aparición de la agricultura, revolución industrial o revolución tecnológica) sino que más bien, son inherentes al ser humano, lo han sido desde siempre y lo seguirán siendo hasta el fin de su existencia. Es desde esta perspectiva que planteo la interrogante que titula este ensayo: "¿Funcionan los nuevos ambientes de aprendizaje de forma distinta?" Para poder hallar una respuesta, es importante partir de la definición que utilizaremos para ambientes de aprendizaje.
Para efectos del presente ensayo nos referiremos a ambientes de aprendizaje de acuerdo a las ideas de Pohjonen (como se citó en Anderson, R., 2017) para quien, un nuevo amibente de aprendizaje es un "lugar" holístico e integrado con el objetivo de promover oportunidades de aprendizajes para la vida y estudio individual. No está establecido y contiene muchos elementos que aún no han sido explorados. Entonces si decimos que éste lugar holístico e integrado es aquel en el que residen las estrategias adquiridas, el conocmiento recolectado, las interacciones generadas, las competencias logradas, entre muchos otros aspectos; no estaremos encontrando con un concepto más que un espacio físico o un espacio conformado por elementos tecnológicos que confluyen en alguna herramienta digitial, si queremos hablar de la educación actual. Se contemplan pues un contexto, una serie de procesos internos y externos (interacción), así como un elemento cultural que componen este ambiente de aprendizaje.
Pero esto no sucede sólo hoy, pensemos en los albores de la humanidad, en una mujer que vive en una caverna, tiene niños a quienes cuidar y alimentar con lo que puede cazar, pescar o recolectar, debe buscar refugio y moverse constantemente para poder evitar las inclemencias del clima y huir de los depredadores que ponen en riesgo su supervivencia. Para esta mujer el ambiente de aprendizaje está constituído por todas aquellas experiencias que le han permitido sobrevivir hasta el momento, por la relación que ha entablado con su entorno y los otros seres humanos, animals y plantas que la rodean por cuanto todo ha aportado a su modo de vida. Todo ello le ha permitido ir de la mera recuperación de la información a su utilización, logrando niveles de pensamiento más complejos. De acuerdo a la taxonomía de Marzano y Kendall (2007) iría de un nivel de recuperación a un nivel de sistema interno (self) a través del cual puede examinar la eficacia de cierto aprendizaje. Es decir de observar cómo se comporta una presa y evocar el recuerdo, a pasar a comprender este comportamiento y analizar los errores cometidos, experimentar y tomar decisiones, determinar una meta (lograr cazar a la presa para poder alimentarse) y examinar la eficacia de lo aprendido (¿fue esta la mejor manera de matar a la presa o será posible intentar algún otro método?)
Si observamos este proceso de aprendizaje nos damos cuenta que los pasos a seguir para lograr los niveles de pensamiento complejo que forman parte de la taxonomía no han cambiado, simplemente se han adaptado, entonces si bien podemos decir que los ambientes de aprendizaje cambian con el tiempo, pues responden a una realidad determinada la manera en la que funcionan no ha variado, estamos simplemente enfrentándonos a nuevos contextos culturales, sociales, a nuevas experiencias a nuevas formas de comunicarnos e interrelacionarnos, lo que no implica que los ambientes de aprendizaje funcionen de modo muy distinto a cómo lo hacían hace millones de años: proporcionando información, permitiéndonos analizarla, probarla, examinarla hasta hacerla nuestra, hasta incoroporarla a nuestro propio conocimiento. Asimismo, brindándonos la oportunidad de compartirla, de aprender de otros en la interacción, puesto que el ser humano es un ser social por naturaleza. Las estrategias pueden cambiar, las herramientas pueden cambiar, los momentos históricos pueden cambiar, pero el ambiente de aprendizaje siempre funcionará de la misma manera, y se nutrirá constantemente, evolucionando, adaptándose para calzar con las necesidades de la persona que lo defina.
No cabe duda que los ambientes de aprendizaje pueden variar a través del tiempo, pero su utilidad será infinita por cuanto constituyen una definición personal de aquello que nos permite adquirir conocmientos, hacerlos nuestros, modificarlos y compartirlos para nutrir al resto, ya sea de forma tradicional o a través de herramientas digitales, los ambientes de aprendizaje han exisitido y seguirán acompañándonos por cuanto como bien dijo Aristóteles "Los grandes conocimientos engendran las grandes dudas.", por ello mientras más sabemos, más descnocemos, lo cual genera un círculo infinito de aprendizaje que se alimenta con el conocmiento de otros y va mutando para adaptarse a nuestros requerimientos, a aquello que necesitamos en un momento determinado de nuestra vida.
Espacios, Escenarios y Ambientes de Aprendizaje
Referencias:
Anderson, R. (2017) The Learning Environment in Today’s School in the Context of Content Reform of Curriculum. Recuperado de https://llufb.llu.lv/conference/REEP/2017/Latvia-Univ-Agricult-REEP-2017_proceedings-17-22.pdf
Gallardo, K. (2009) La Nueva Taxonomía de Marzano y Kendall: una alternativa para enriquecer el trabajo educativo desde su planeación. Recuperado de http://www.cca.org.mx/profesores/congreso_recursos/descargas/kathy_marzano.pdf
García, M. Martínez, N. Porto, M. (2017) De la licenciatura al grado en pedagogía ¿camibos en las capacidades cognitivas que desarrollan los estudiantes? Profesorado. Revista de Currículum y Formación de Profesorado, 21(4), 315-335. Recuperado de https://www.redalyc.org/pdf/567/56754639017.pdf
Minai, U., Gustafson, K., Fiorentino, R., Jongman, A., & Sereno, J. (2017). Fetal rhythm-based language discrimination: a biomagnetometry study. Neuroreport, 28(10), 561–564. Recuperado de https://doi.org/10.1097/WNR.0000000000000794
Marzano, R. y Kendall, J. (2007) Designing and Assessing Educational Objectives: Applying the New Taxonomy. Recuperado de https://books.google.com.pe/books?hl=es&lr=&id=YuZ0AwAAQBAJ&oi=fnd&pg=PP1&dq=marzano+and+kendall+2007+taxonomy&ots=tp176cGm8x&sig=R9fQfgua2sW0zrKrEZjuavjmGq4#v=onepage&q=marzano%20and%20kendall%202007%20taxonomy&f=false



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